Boletín Electrónoico 4 y 5 Debates y articulaciones en el segundo día del Encuentro
II Encuentro Hemisférico Frente a la Militarización
Durante los dos primeros días del Encuentro, 19 fueron los ejes de debate planteados y la importante concurrencia de los participantes demostró que la elección metodológica fue acertada. Derechos humanos e impunidad, patriarcado, pueblos indígenas y negros, movimiento campesino y reforma agraria, criminalización de las luchas sociales, comunicación y terrorismo mediático, recursos estratégicos y energía, y muchos más, fueron los temas que convocaron a representantes de organizaciones, redes y comunidades a participar de las mesas con un gran interés en compartir experiencias, establecer articulaciones y realizar propuestas de acción.
Boletín Electrónico Nº 4 5 de Octubre de 2008
Comunicado de prensa: Debates y articulaciones en el segundo día del Encuentro
La transversalidad del tema de la militarización fue el disparador de todas las mesas de discusión que se plantearon en el segundo día de actividades del II Encuentro Hemisférico Frente a la Militarización que comenzó el viernes 3 de octubre y culmina el lunes 6 con una masiva movilización en Palmerola, Base Militar estadounidense en territorio hondureño.
Durante los dos primeros días del Encuentro, 19 fueron los ejes de debate planteados y la importante concurrencia de los participantes demostró que la elección metodológica fue acertada. Derechos humanos e impunidad, patriarcado, pueblos indígenas y negros, movimiento campesino y reforma agraria, criminalización de las luchas sociales, comunicación y terrorismo mediático, recursos estratégicos y energía, y muchos más, fueron los temas que convocaron a representantes de organizaciones, redes y comunidades a participar de las mesas con un gran interés en compartir experiencias, establecer articulaciones y realizar propuestas de acción.
A los debates se sumaron los espacios de solidaridad, donde diferentes delegados presentaron los casos por país, brindando información sobre la problemática del militarismo y haciendo denuncias de las situaciones específicas de cada lugar.
En la tarde, las discusiones y planes de acción se establecieron por regiones: América del Sur, Mesoamérica, Caribe y Norte. Estas instancias permitieron conocer las estrategias emprendidas por las organizaciones, redes y movimientos sociales de los países más cercanos así como desarrollar criterios de articulación y planes de lucha y resistencia conjuntos.
La torrencial lluvia de la noche no impidió que las actividades culturales continuaran luego de la larga jornada de intensos debates. Allí hicieron su presentación el grupo de teatro Zapayasos, los tambores garífunas, música y baile, además de las películas documentales programadas para el Cine Foro "ImaginAcción en Resistencia".
Transmisión en vivo:
http://216.240.136.6:8000/desmilitarizacion.mp3.m3u
Para entrevistas llamar a Berta Cáceres, representante de COPINH (Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras), celular: (504) 9911 0085.
Contacto de Prensa: Florencia Copley, celular: (504) 9645 0877
Patriarcado y militarización: Para no confundir el cebo con la manteca
Por Idania Trujillo de la Paz (*)
Entender el patriarcado como sistema de dominación que perpetúa y refuerza el control sobre la vida de las mujeres y, en especial, sobre su cuerpo y su identidad fue uno de los temas discutidos en el día de ayer en una de las mesas de trabajo del II Encuentro Hemisférico frente a la Militarización que tiene lugar en ?La Esperanza?, Intibucá, Honduras y que reúne a unos 700 participantes de diversas organizaciones, redes y campañas continentales.
Integrantes de diferentes movimientos de mujeres, feministas, liderezas de organizaciones y comunicadoras intercambiaron acerca de la necesidad de socializar y profundizar críticamente sobre este concepto, sus referentes históricos y el modo en que influye en la vida, el trabajo y las relaciones individuales y sociales, las subjetividades y la cultura que refuerza un patrón marcadamente discriminatorio y excluyente, montado en la lógica del poder heterosexual, blanco y masculino.
Y como para no confundir el cebo con la manteca, se analizó desde las múltiples voces de las mujeres de nuestro continente, las difíciles y duras condiciones en que viven millones de mujeres negras, indígenas, pobres desplazadas, violentadas, asesinadas, invisibilizadas y excluidas. Sus historias no aparecen en los grandes medios de comunicación ni tampoco son tenidas en cuenta, como debería ocurrir, en las políticas sociales, de salud, educación y cultura y en las leyes de muchos gobiernos. Ellas, junto a los niños y las niñas y las ancianas y los ancianos constituyen la parte más vulnerable de la sociedad. Ellas son las que resisten las guerras, los conflictos étnicos, y llevan sobre sus cuerpos las marcas de la violencia que genera la militarización, una estrategia imperialista que no se agota en la implantación de planes guerreristas, bases militares sino en proyectos que buscan apropiarse de las culturas y los recursos naturales como el agua, la tierra, las semillas y los conocimientos ancestrales de nuestros pueblos.
Por increíble que parezca todavía funcionan y se reproducen en nuestras sociedades prácticas violatorias de los derechos las mujeres que surgieron en los inicios de la sociedad esclavista donde ellas podían ser fácilmente maltratadas y atropelladas, cambiadas o regaladas, compradas y vendidas, no solo para el matrimonio sino traficadas para la prostitución.
El tema parece haberse detenido en el tiempo, pues hasta en las llamadas sociedades instruidas o avanzadas, a la cultura de los hombres le resulta ?difícil distinguir? entre violación y sexo consensual, porque en el patriarcado las preferencias del hombre tienen mucho peso y las de la mujer son casi nulas.
La militarización de nuestras naciones las afecta de modo directo y concreto en su cotidiano de vida pues reproduce y multiplica la dominación patriarcal y ahonda las diferencias entre los privilegios otorgados históricamente al varón mediante las convenciones sociales, las prácticas religiosas, jurídicas y las organizaciones políticas.
La mexicana Martha Figueroa se refirió a cómo el patriarcado tiene que ver con el control del cuerpo de las mujeres. ?En cualquier conflicto, y hay ejemplos de ello en todo el continente, dijo, nuestro cuerpo se vuelve un campo de batalla donde se ejercen las más crueles violaciones?.
Por otra parte, expresó, ?hay que entender que la izquierda o movimiento social que no vaya con el derecho de las mujeres, que no acompañe y visibilice su lucha, no puede llamarse revolucionario?.
Otra compañera de El Salvador se preguntó ?a dónde dirigimos nuestros esfuerzos como mujeres, cómo nos unimos y logramos que respeten nuestros derechos si sólo nos toman en cuenta, en el mejor de los casos, cuando más les conviene, en el momento de las elecciones y luego nos voltean la cara?.
Por su parte, una compañera nicaragüense explicó cómo ?las mujeres no estamos en los espacios políticos aunque somos las que salimos a luchar. No estamos siendo parte de esas decisiones. Somos nosotras mismas las que nos organizamos y planificamos acciones conjuntas para defender la vida. Y qué pasó cuando terminó la guerra. Nos excluyeron y cerraron nuestro espacio. Entonces no hubo otra que regresar a la casa. Tomamos la agenda social como parte de nuestra agenda pero cuando necesitamos que ellos participen en nuestra agenda es imposible, en especial, en el tema de las violaciones y los derechos sexuales y reproductivos.
La firma de un pacto político a propuesta de las mujeres fue otro de los ejemplos expuestos por una compañera de Chiapas, México. Ella explicó que ?este pacto permite trabajar en la prevención de la violencia contra las mujeres y comprende mecanismos que sirvan para actuar en consecuencia cuando haya agresiones contra las mujeres. Afortunadamente varias asociaciones femeninas y mixtas ya lo han firmado?.
¿Qué hacer entonces frente a estas realidades? ¿Qué nuevas estrategias y articulaciones pueden construirse para hacer visible la lucha contra ese modelo excluyente, injusto, desigual y violento que genera el sistema capitalista? ¿Cómo se organiza, moviliza y trasciende toda la experiencia acumulada de las mujeres latinoamericanas en las luchas sociales del continente?
Entre las propuestas hechas por la mesa de trabajo ?Patriarcado y militarización? se expusieron las siguientes:
Luchar por la paz, en contra de la guerra y por un mundo sin armas.
El derecho al trabajo y al empleo digno, revalorizando la economía del cuidado como la lógica deseable para las economías nacionales así como para el conjunto de la economía mundial.
Denunciar por todas las vías y medios posibles las discriminaciones y múltiples dominaciones a la que están sometidas las mujeres en esta parte del continente, en especial, el patriarcado, el capitalismo, las guerras, la militarización, la emigración, la trata de blancas, la violencia social y doméstica, el control de los derechos a decidir sobre sus cuerpos.
Rechazar los proyectos de los agronegocios, biocombustibles y el monocultivo.
Luchar por la defensa de la tierra, el agua, las semillas y los conocimientos ancestrales de los pueblos.
Proyectar propuestas y agendas desde el movimiento de mujeres sobre sus luchas para que sean tenidas en cuenta en las agendas de los movimientos sociales y populares del continente.
Lograr un pronunciamiento sobre el tema de patriarcado y los impactos de la militarización en la vida de las mujeres en el Foro Social Américas, de Guatemala.
Proponer un debate y pronunciamiento público sobre el fundamentalismo religioso y los derechos de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos.
----
(*)Caminnos / Minga Informativa de Movimientos Sociales
Militarización impacta al mundo rural: Los alimentos no son mercancía
Por Gerardo Cerdas Vega (*)
Durante el II Encuentro Hemisférico contra la Militarización, que se desarrolla en La Esperanza, Intibucá, Honduras (3 al 6 de octubre 2008), se realizó la mesa ?Movimientos campesinos, reforma agraria integral y soberanía alimentaria? donde se discutió ampliamente sobre el impacto de la militarización en el mundo rural, campesino e indígena.
Con la imposición del modelo agroindustrial desde mediados del siglo XX, proceso que se agudizó con el neoliberalismo a partir de los años ochenta que produjo una liberalización salvaje del comercio agrícola y de hecho sometió a este último a las reglas del mercado, el campo latinoamericano ha sufrido las peores consecuencias con una pérdida acelerada de población, pérdida de la variedad de cultivos y los conocimientos tradicionales, modificación de la estructura de la tenencia de la tierra a favor de los grandes capitales y terratenientes, entre otros aspectos críticos. Este proceso afectó igualmente a miles de campesinos y campesinas en los Estados Unidos, donde sólo los grandes carteles tienen acceso a los multimillonarios subsidios que el gobierno otorga, con lo que aquellos pequeños productores son devorados por gigantes como Cargill, Monsanto y otras corporaciones.
Hoy día, se destacó como la tierra, el agua, las semillas y los conocimientos ancestrales están siendo disputadas y despojadas por parte de las grandes corporaciones agroindustriales del mundo, proceso que destruye aún más al campesinado y a las comunidades indígenas en toda la región. El libre comercio, impuesto por medio de Tratados y Acuerdos de Inversión, es una trampa que destruye tejidos productivos y sociales a gran escala en el agro latinoamericano.
Para Rafael Alegría, miembro de la CLOC-Vía Campesina y que estuvo presente en la mesa de trabajo: ?Hoy el modelo agroindustrial sufre una enorme crisis a nivel global, especialmente por la gran especulación con los precios de los alimentos, producto de 20 o más años de desarticulación de la economía campesina. La crisis no se debe ni al calentamiento global ni al aumento de la población sino al modelo mismo, concentrador, excluyente, contaminador, depredador de la naturaleza. Este modelo fracasado debe ser superado con nuestras propuestas desde el campesinado a nivel mundial?.
Para dicho dirigente, el movimiento campesino e indígena no solo debe asegurar el acceso a alimentos para la población sino además garantizar el acceso a recursos estratégicos, como la tierra, el agua y las distintas formas de energía, pero todo ello con una perspectiva agroecológica, donde se considere como principio el mercado justo y, sobre todo, que los alimentos no son mercancía. En este marco es en el que se hace urgente impulsar un profundo proceso de reforma agraria integral.
El asunto de la tierra y su control ha sido históricamente fuente de conflictos y hoy día lo sigue siendo en todos los países; al respecto vemos ejemplos como los de Venezuela y Bolivia, donde la reforma agraria y la redistribución de la tierra son el punto de quiebre en el enfrentamiento con las oligarquías terratenientes. Estas oligarquías, que siempre han tenido el poder económico, político y militar, así como la protección militar de los Estados Unidos, no dudan en usar todos los mecanismos a su disposición para reprimir, asesinar y controlar a las comunidades indígenas y campesinas comprometidas con un proyecto de cambios.
Al respecto, se recordó cómo el sicariato contra campesinos e indígenas es algo lamentablemente común en países como Guatemala, Colombia, Brasil y Paraguay; en este último caso, se recordó como dos mil campesinos fueron encarcelados en masa por el gobierno anterior.
En efecto, hay una creciente represión y criminalización de los movimientos que luchan por la tierra. Y mientras la crisis económica en los Estados Unidos lleva a este país a agudizar su estrategia militar, las oligarquías se valen de esta coyuntura para radicalizarse aún más en contra de las comunidades y organizaciones del campo.
Por otro lado, se recordó que cuando las empresas transnacionales se apropian de territorios y recursos, de forma completamente ilegítima, luego presionan por más militarización para asegurarse el control de aquellos recursos. En países como México, esto se hace en nombre de la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, pero en la práctica la guerra es contra las comunidades indígenas y campesinas. Pero no solo los ejércitos cumplen un papel, también los cuerpos policiales y los grupos paramilitares son actores en un proceso de creciente violencia en el campo. En Colombia, el desplazamiento masivo de miles de campesinos ha abierto el portillo para la apropiación de la tierra por parte de grupos mafiosos, terratenientes y para la producción ya sea de drogas o de agrocombustibles.
Frente a esta realidad, las organizaciones participantes en la mesa insisten en sus propuestas, entre ellas:
-Reforma agraria integral, teniendo claro que su implementación significa golpear directamente los intereses de la oligarquía terrateniente y con certeza una mayor represión y militarización.
-Fortalecer una alianza entre el campesinado, los movimientos indígenas y la sociedad organizada para promover la soberanía alimentaria y energética por sobre los intereses de las grandes transnacionales.
-Desarrollar y aprender nuevas formas productivas, con tecnologías propias, financiamiento permanente y recuperación de la identidad campesina e indígena allí donde esté deteriorada.
Las personas asistentes a la mesa reconocieron los impactos que sobre el mundo rural tiene la militarización e hicieron propuestas concretas que se integrarán en el plan de acción resultado de este Encuentro. En última instancia, luchar contra la militarización es luchar por la transformación radical de las relaciones de poder de carácter patriarcal y capitalista que se le han impuesto históricamente al campesinado y a los pueblos indígenas en todo el continente alumbrando alternativas desde los mismos actores que han sufrido las peores consecuencias del modelo.
----
(*) Grito de los Excluidos/as - Minga Informativa de Movimientos Sociales
Zapayasos, un plaguicida orgánico contra la ocupación y el abuso
Por Alejandro Haddad (*)
Ayer fue una jornada abarrotada de contenidos en un solo lugar: La Escuela Normal de la Esperanza. Desde las cinco de la mañana, las delegaciones se aprestaban a desayunar en El Molino, un lugar que la organización del Encuentro aprestó para los desayunos, almuerzos y cenas.
Luego de la apertura, la presentación de este segundo Encuentro Hemisférico Frente a la Militarización, y las conferencias sobre ?militarización, intervención, y recolonización?; ?el impacto de la militarización, la guerra y la represión? y la ?intervención de los Estados Unidos en Honduras?, llegó el momento cultural protagonizado por los ?Zapayasos?, un grupo de clowns de varias partes del mundo, que nació en Chiapas en solidaridad con las comunidades indígenas de allí.
Con estilo refinado, reflexivo y sin abandonar el humor de la esperanza que resiste, las y los zapayasos, tiene ese toque sueñero que las y los zapatistas le están regalando al mundo desde aquel primero de enero de 1994 cuando se alzaron al grito de ?¡Ya Basta!?.
El grupo presentó una obra sobre la militarización. Es la historia de una pequeña comunidad llamada, ?Arboltenango?. Allí la gente vive sus días floridos, anomarodas entorno a un árbol. Un buen día llega un millonario con promesas de trabajo y progreso a cambio de talar el árbol. La comunidad se pone rápidamente en defensa del árbol que abriga sus pensamientos. Entonces, el enfrentamiento entre el discurso de ?progreso? y la vida de comunidad en armonía con su territorio, no demora en llegar.
El público participó entre risas, asombro y dejo reflexivo sobre el papel que cada cual juega frente a la ocupación militar financiada por las grandes corporaciones económicas. Es que el empresario acude al ejército para que imponga la razón del dinero por sobre la espiritualidad que defiende al árbol. Es que el ejército no cuenta con reclutas, pero el dinero aparece y aparece la división en la comunidad entre quienes se ?venden? para engrosar las filas represivas y quienes se mantienen fieles a la defensa de la comunidad. Es que, al momento de ver quién está de cada lado, es cuando los espectadores, acostumbrados a ser espectadores, se quedan como meros protagonistas de la inacción, de la desmovilización, de la espera pasiva.
Contra los ejércitos de fusiles y de ocupaciones, un ejército de payasos que florea las almas con sonrisas. Ellas, ellos, hablan así, con su nariz postiza que les saca el humor de las entrañas y contagia y convida a la lucha sin anular la alegría que la motoriza.
Zapayasos además colabora en la logística del encuentro. Minutos antes y después de su obra, se les veía en las mesas anotando a quienes iban llegando. Luego se les vería en las mesas, colaborando con las presentaciones de los distintos temas relacionados a la militarización: DD.HH e impunidad, pueblos indígenas y negros; diversidad sexual, violencia y represión; presos políticos, torturas y desapariciones forzadas; patriarcado... nueve espacios de charla y de intercambio.
En veces, ser payaso es ser esa parte oscura que se pinta la cara para no verse en su realidad. En veces, el payaso, cuando es nacido de la conciencia, es esa parte vital de los pueblos para verse su realidad con ojos de esperanza.
Es que este mundo lleno de mundos, está separado por las tapias impuestas por los de arriba, esos mismos que se empecinan en no dejar que nos veamos en el contacto del abrazo. Así meten siembran de militares los campos. Porque el famoso ?desierto verde? no sólo es de soya. Lacayos del poder, con sentimientos igualmente transgénicos, vuelven sus fusiles contra los pueblos. A eso se enfrenta Zapayasos, ese plaguicida orgánico elaborado a base de palabra y humor.
----
(*) Agencia Walsh
II Encuentro Hemisférico Frente a la Militarización http://encuentro.desmilitarizacion.info